


Por muchos motivos. Por tantos años de amistad. Por conocernos tanto. Por haber sido testigos de todos los estados posibles del otro. Por haber crecido juntos.
También porque muchas de las imágenes que aparecerán en este espacio salieron de tu cámara; ésa que tanto buscamos por las calles de Madrid y que al final encontramos en ese local de Calle de la Reina -nunca tan apropiado un nombre. Sólo por eso tenés derecho a este espacio.
La primera imagen es de tus primeros días en Madrid. Cuando aterrizaste por primera vez en el espléndido verano madrileño, el de las tapas y las cañas en las terrazas de los bares al caer la tarde, cuando en esa quitud nocturna sólo se respira la distención, el clima de festiva despreocupación, pura celebración de la vida (sólo por eso vale la pena esta ciudad).
Las dos que siguen a continuación son de la noche que salimos por tu despedida. Recuerdo que hacía un frío terrible. Nos reunimos con Marta (todo un personaje) en el monumento del oso y el madroño y fuimos a comer Döner Kebabs a "El Turkito", detrás mismo de la Puerta del Sol. Después fuimos a tomar un chocolate en un "Café y Té" de Gran Vía (sí, por donde caminás como si fuera Diagonal 79 -según tu célebre frase previamente acuñada).
Pero volviste a otro verano y de ésa época es la foto siguente. Además ¡Estamos tan lindos en ella! ¡Hasta parecemos gente buena y dulce!
La última somos nosotros, haciendo de nosotros, ante nuestro reflejo. Juntos, como siempre queremos estar.
Hasta cada momento amiga
Te quiero

